Los pollos, nacidos en cautividad, completarán su desarrollo en la terraza del centro de arte y tecnología antes de iniciar sus primeros vuelos libres por la ciudad.
Zaragoza suma dos nuevos inquilinos en las alturas. Pablo y Camilo, dos pollos de halcón peregrino nacidos en cautividad, han sido trasladados este viernes a la jaula de aclimatación instalada en las terrazas de Etopia, donde completarán su desarrollo antes de ser liberados. Su llegada da continuidad al programa municipal de reintroducción de la especie iniciado en 2023.
Una ciudad que ya es hogar para la rapaz más rápida del mundo
Los resultados del programa empiezan a ser tangibles. El halcón Fidel se ha asentado en los cortados del Ebro junto a Utebo con una hembra no anillada, mientras que Cierzo —recuperado tras un accidente y reintroducido— ha formado pareja con una hembra procedente de Madrid en el entorno de la iglesia de San Antonio de Padua, en Torrero. Otros ejemplares liberados como Gordon, Electra o Zape mantienen también presencia habitual en el entorno zaragozano.
La técnica empleada es el llamado hacking o cría campestre: los pollos permanecen en una jaula de aclimatación que evita el contacto visual con humanos, asegurando una adaptación adecuada a la vida en libertad. Tras su suelta, recibirán apoyo alimentario periódico y seguimiento mediante anillamiento, observación directa y videovigilancia.
Menos palomas, más biodiversidad
Más allá de su valor ecológico, la presencia de halcones peregrinos tiene un efecto práctico sobre las poblaciones urbanas de palomas y estorninos, reduciendo la necesidad de medidas más invasivas. La consejera de Medio Ambiente y Movilidad, Tatiana Gaudes, destacó que el proyecto «demuestra que Zaragoza puede ser una ciudad que integra biodiversidad y sostenibilidad».
Pablo y Camilo iniciarán sus primeros vuelos antes de que acabe el verano.
