Zaragoza inaugura la reforma integral de la calle Gil Morlanes en el distrito de San José

La actuación, con una inversión de más de 668.000 euros, ha permitido renovar 1.430 metros cuadrados de esta vía, mejorando la accesibilidad, el alumbrado público y las redes de abastecimiento de agua

La alcaldesa de Zaragoza, Natalia Chueca, ha asistido este lunes a la inauguración de la reforma integral de la calle Gil Morlanes, ubicada en el Distrito San José. Las obras, que han supuesto una inversión de 668.730,29 euros, se han desarrollado a lo largo de siete meses.

La intervención ha permitido renovar un total de 1.430 metros cuadrados de un vial de 182 metros de longitud y una anchura media de ocho metros, que contaba con aceras muy estrechas y un pavimento visiblemente deteriorado. “Se ha actuado para dar respuesta a una calle que presentaba importantes problemas de accesibilidad”, ha señalado la alcaldesa durante el acto inaugural.

Natalia Chueca ha destacado que la política de inversiones municipales “atiende tanto a las grandes avenidas como a las calles más necesitadas de los barrios tradicionales”, extendiendo los beneficios de la regeneración urbana a todos los distritos de la ciudad. En este sentido, ha subrayado que el presupuesto municipal de 2026 alcanza los 26 millones de euros en actuaciones de reforma integral, mantenimiento, asfaltado y conservación de la vía pública.

Los trabajos han incluido la mejora del firme de la calzada, la instalación de un nuevo sistema de alumbrado público y la ampliación de las aceras, que en algunos tramos apenas alcanzaban un metro de anchura. Tras la reforma, la acera del lado impar tiene ahora 2,50 metros de ancho, mientras que la del lado par alcanza los dos metros, mejorando notablemente la accesibilidad peatonal.

Asimismo, se ha renovado la red de abastecimiento de agua, que era muy antigua y carecía de una red mallada y de valvulería adecuada, lo que obligaba a cortar el suministro de toda la calle en caso de avería. La actuación ha incluido la sustitución de las antiguas conducciones por una tubería de fundición dúctil, siguiendo el correspondiente plan de retirada de amianto.

La nueva configuración del vial establece una calzada de sentido único con una anchura constante de 3,5 metros, incorporando criterios actuales de seguridad vial y diseño urbano, como pasos de peatones, radios de giro y badenes. Aunque el espacio disponible no ha permitido la incorporación de nuevos elementos verdes, también se ha actuado sobre las jardineras existentes en la plazoleta situada en la intersección con la calle Puente Virrey, mejorando el entorno urbano de la zona.