El Ayuntamiento invertirá 3,4 millones en transformar el edificio neomudéjar de la avenida de América en un equipamiento social con comedor, talleres, salas de juegos y patio ajardinado
Un edificio construido en 1928 como prisión, cerrado en 2001 y ocupado ilegalmente desde hace más de dieciséis años tendrá una nueva vida. La alcaldesa de Zaragoza, Natalia Chueca, ha presentado el proyecto básico para convertir la antigua Cárcel de Torrero en un Centro de Convivencia para Mayores, con una inversión de 3,37 millones de euros. La aprobación del proyecto es, además, el paso jurídico necesario para que los juzgados autoricen el desalojo de sus ocupantes actuales, siguiendo el mismo procedimiento que se empleó con el antiguo instituto Luis Buñuel.
De recinto penitenciario a ágora de barrio
El edificio, situado en el número 97-101 de la avenida de América, lleva décadas siendo una asignatura pendiente para Torrero. Diseñado por el arquitecto Manuel Sainz de Vicuña en estilo neomudéjar —el mismo que caracteriza el edificio de Correos o el Cementerio de Torrero—, dejó de funcionar como cárcel cuando se abrió la prisión de Zuera. En 2005 se demolieron las galerías de celdas y los muros perimetrales, pero el pabellón principal de acceso, de 58 por 15 metros, quedó en pie y acabó siendo ocupado.
Chueca ha querido subrayar el valor simbólico de la transformación: «Lo que en su día fue un recinto de privación de libertad se convertirá en un ágora de socialización, cultura y encuentro para los mayores».
Qué tendrá el nuevo centro
El proyecto distribuye el programa en dos plantas. En la baja se concentrarán los espacios de mayor actividad: vestíbulo, sala de convivencia, dos salas de juegos, una gran sala polivalente con camerino y una cafetería con cocina y comedor. Desde la cafetería se accederá directamente a un patio exterior ajardinado con pista de petanca y zonas de descanso.
La planta primera se destinará al aprendizaje y la creatividad, con aulas formativas de unos 18 metros cuadrados y talleres de artes plásticas de 36 metros cuadrados, con iluminación y ventilación natural cruzada.
El corazón del edificio será el patio central, que recuperará su tipología claustral original mediante una galería cubierta en forma de U. Para protegerlo de la intemperie sin alterar la estética patrimonial, se instalará un lucernario en diente de sierra que garantizará luz natural y confort térmico.
La fachada neomudéjar y el monumental arco de ladrillo visto que da acceso al edificio quedarán intactos.
Plazos y presupuesto
El presupuesto de 3,37 millones contempla, entre otras partidas, más de 311.000 euros para demoliciones previas y vaciado interior, y más de 337.000 para la nueva estructura portante, además de las instalaciones de climatización, protección contra incendios y telecomunicaciones necesarias para que un edificio de 1928 cumpla el Código Técnico de la Edificación vigente.
Los plazos exactos de obra quedarán fijados en la fase de licitación, aunque el diseño se ha concebido expresamente para acortar al máximo los tiempos de ejecución.
