Las catas arqueológicas realizadas durante la remodelación de la plaza han sacado a la luz parte de la cimentación de esta histórica estructura del siglo XIX, que será documentada y protegida antes de su integración bajo el pavimento urbano
El Ayuntamiento de Zaragoza conservará bajo el vial los restos de la Puerta del Duque y de la muralla medieval descubiertos en la plaza de San Miguel durante las obras de remodelación del espacio urbano. La aparición de estos vestigios ya estaba prevista desde el inicio de la intervención y se ha confirmado tras los trabajos arqueológicos realizados en la zona sur del emplazamiento.
En el marco de la actuación, impulsada por el consistorio para mejorar la escena urbana, se han abierto varios sondeos con el objetivo de documentar la antigua muralla y verificar la presencia de restos asociados a la desaparecida puerta. La última cata —todavía en proceso— ha permitido localizar parte de la cimentación de la estructura, asentada directamente sobre el lienzo medieval.
La Puerta del Duque se abrió en 1856 para comunicar el nuevo puente de San José, concluido en 1854, con la plaza de San Miguel, que hasta entonces carecía de salida hacia el Huerva y el Coso. La obra fue financiada por el empresario zaragozano Juan Bruil y su inauguración coincidió con la visita del general Baldomero Espartero, nombrado Duque de la Victoria tras la Primera Guerra Carlista, que acudió a la ciudad para impulsar las obras del ferrocarril entre Zaragoza y Madrid.
El primer proyecto, concebido como arco honorífico por el arquitecto municipal Miguel Jeliner, se construyó en apenas quince días, una premura que provocó el colapso parcial de la estructura. Tras su demolición en 1860, Bruil promovió la construcción de una segunda puerta de hierro fundido sobre cimentación de piedra de Muel. Esta permaneció en pie, con diversas reparaciones, entre 1861 y 1919, y es la que aparece representada en el mural que preside esa zona de la plaza.
Una vez finalizada su documentación, los restos localizados serán protegidos y conservados bajo el vial, siguiendo el mismo procedimiento aplicado a otras estructuras arqueológicas aparecidas durante las obras, garantizando así su preservación sin alterar el desarrollo del proyecto urbano.
