El río Gállego volverá a convertirse este domingo en escenario de una de las tradiciones más singulares del norte peninsular. El descenso de nabatas entre Murillo de Gállego y Santa Eulalia reunirá el próximo 26 de abril a vecinos y visitantes en una cita que combina historia, cultura y espectáculo natural.
La jornada principal arrancará a las 11:00 horas, cuando las embarcaciones construidas con troncos de madera se lancen al agua para recorrer cerca de siete kilómetros hasta Santa Eulalia. Se trata de una recreación del antiguo transporte fluvial de madera que se realizaba con el deshielo, una práctica que hoy revive gracias al trabajo de los nabateros, que mantienen viva esta tradición ataviados como antaño.
Declarada Actividad de Interés Turístico de Aragón, la cita no se limita al descenso. Durante los días previos, Murillo de Gállego acoge talleres y demostraciones de construcción de nabatas, mientras que otras localidades cercanas se suman con actividades culturales, excursiones y ferias. Entre ellas destaca la feria de “los líquidos” en Santa Eulalia, dedicada al vino, la miel y el aceite, o las propuestas infantiles y musicales en Erés.
Desde la organización subrayan el valor patrimonial y sostenible del evento, que pone en el centro el río y el entorno natural sin generar impacto ambiental, al tiempo que refuerza los lazos entre municipios de la zona. No en vano, el descenso de nabatas es hoy tanto un espectáculo visual como una forma de transmitir la memoria colectiva y el respeto por las tradiciones.
La programación culminará el domingo por la tarde en Biscarrués con el tradicional baile nabatero, poniendo el broche final a un fin de semana que reivindica la identidad y la vida en torno al Gállego.
