El antiguo Convento de San Lázaro vuelve a abrir sus puertas después de permanecer cerrado desde los días previos al confinamiento de 2020. El Ayuntamiento de Zaragoza ha culminado un proceso de limpieza, reparación y consolidación que permite recuperar este enclave patrimonial de gran valor histórico, situado junto al Puente de Piedra.
El espacio, gestionado de manera voluntaria por la Asociación de Vecinos Tío Jorge del Arrabal, retomará ahora las visitas guiadas con el mismo modelo que antes de la pandemia. La entidad se encargará de organizar aperturas puntuales a lo largo del año, tanto en los primeros sábados de mes como en fechas vinculadas a celebraciones del barrio.
Intervención municipal
Tras la pandemia, el consistorio detectó deficiencias estructurales que requerían una actuación urgente: filtraciones de agua, humedades, goteras y acumulación de suciedad. Para corregirlas, se han llevado a cabo dos fases de restauración de los restos arqueológicos del Claustro del Pozo, la última finalizada este mismo año.
Entre las mejoras realizadas destacan la eliminación de humedades, el sellado de goteras y la instalación de paneles móviles de metacrilato para controlar la entrada de luz, aire y suciedad. También se ha renovado la masilla del lucernario, se ha cerrado el zócalo y se ha colocado una rampa de acceso que evita la entrada de agua al interior.
Un enclave de ocho siglos de historia
El Centro de Interpretación de San Lázaro busca recuperar el papel que tenía antes de 2020, cuando recibía unas 2.000 visitas anuales. El espacio ofrece un recorrido por la historia de los dos conventos levantados en esta ubicación, a través de paneles explicativos y los restos arqueológicos a la vista del público desde 2009.
Con más de ocho siglos de historia, el convento ha sido hospital de leprosos, baluarte defensivo durante Los Sitios, almacén, cárcel y cuartel militar, derribado hace más de 40 años. Los restos aparecieron durante las obras del plan de acompañamiento de la Expo 2008, lo que motivó excavaciones arqueológicas entre 2007 y 2008 y, poco después, la apertura del centro.
La reapertura de este enclave supone la recuperación de un elemento singular para la oferta patrimonial y turística de Zaragoza, que suma un nuevo atractivo a su red cultural y monumenta
