La alerta naranja —prevista para avenidas que superen los 1.604 m³/s— permanecerá activa desde este lunes hasta el sábado 21 a las 18.00
El Ayuntamiento de Zaragoza ha activado este lunes el Plan Municipal de Emergencias en nivel naranja ante la crecida del río Ebro, cuyo caudal podría alcanzar los 1.620 metros cúbicos por segundo a su paso por la ciudad el próximo jueves 19 de febrero, según las previsiones de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE).
La alerta naranja —prevista para avenidas que superen los 1.604 m³/s— permanecerá activa desde este lunes hasta el sábado 21 a las 18.00, periodo durante el cual se espera que el nivel del río descienda progresivamente tras alcanzar una fase de meseta.
La alcaldesa, Natalia Chueca, ha presidido esta mañana una reunión de coordinación en la sala de crisis del Parque 1 de Bomberos, con la participación de todos los servicios municipales implicados: Bomberos, Protección Civil, Policía Local, Infraestructuras, Parques y Jardines, la Unidad Verde, Acción Social y Barrios Rurales.
El dispositivo se ha activado después de varios días de vigilancia intensiva de los cauces urbanos, especialmente del río Gállego, que registró un pico de caudal el pasado viernes y obligó a balizar y señalizar caminos para impedir el tránsito de peatones.
Durante el fin de semana y desde primera hora de este lunes, los equipos municipales supervisan de forma permanente caminos, sotos y paseos junto a la ribera del Ebro, muchos de ellos ya inundados tras las últimas borrascas que han afectado a la Península. Las zonas afectadas están señalizadas para impedir el paso, por lo que el Ayuntamiento insiste en respetar las restricciones por motivos de seguridad.
Los Bomberos tienen identificados los puntos más vulnerables de la ciudad. Entre ellos figura la urbanización Torre Urzáiz, donde los primeros problemas comienzan a partir de los 1.467 m³/s y cuyo desalojo se ejecutaría si fuera necesario. También se vigila el aparcamiento de la Torre del Agua, que empieza a verse afectado desde los 1.500 m³/s, así como la desembocadura del Huerva, Vadorrey y el Parque Deportivo Ebro.
Además, se abrirán las compuertas del azud para facilitar el paso del caudal, reducir el impacto de la avenida y evitar riesgos estructurales. Los barrios rurales —especialmente Movera, Monzalbarba, Alfocea y Peñaflor— permanecen igualmente bajo seguimiento, tras haber sido avisados sus responsables municipales.
La Policía Local controlará los accesos a senderos próximos al río y, junto a Bomberos y Protección Civil, mantendrá labores de vigilancia e información a la población.
Recomendaciones a la ciudadanía
La alcaldesa ha pedido extremar la precaución y evitar cualquier conducta de riesgo. Entre las principales recomendaciones figuran no acercarse a las riberas, no estacionar vehículos en zonas inundables, no atravesar pasos anegados y respetar en todo momento las indicaciones de los servicios de emergencia.
El Ayuntamiento continuará modulando el plan de Protección Civil en función de la evolución del caudal, en coordinación con la CHE y el Gobierno de Aragón.
