Chueca eleva el pulso con Vox y se abre a una moción de confianza si fracasa el presupuesto de Zaragoza

La alcaldesa reprocha a Vox que rompa un acuerdo presupuestario que daba por cerrado y avisa de que, si el proyecto de cuentas para 2026 cae en el Pleno, se someterá a una moción de confianza para forzar una mayoría alternativa o ratificar su programa de gobierno.

Las costuras del pacto tácito entre PP y Vox en el Ayuntamiento de Zaragoza han saltado por los aires en la recta final del año, en plena negociación del presupuesto municipal de 2026. Los cuatro concejales de Vox han anunciado que no apoyarán las nuevas cuentas, pese a haber participado durante meses en su elaboración, y han provocado que la alcaldesa, Natalia Chueca, haya puesto sobre la mesa la posibilidad de una moción de confianza si el proyecto naufraga en el Pleno.

La decisión de la formación de Santiago Abascal-en plena precampaña electoral en Aragón- supone un giro radical respecto a los dos primeros ejercicios del mandato, en los que había respaldado sin fisuras los presupuestos del PP e incluso había participado en su puesta de largo ante los medios. Chueca, que daba por “negociadas y pactadas” las cuentas con Vox, se ha declarado “sorprendida” por el cambio de criterio y ha denunciado que el rechazo llega cuando el documento ya estaba prácticamente cerrado y listo para su aprobación.

Vox justifica su ‘no’ alegando que el anteproyecto es “poco prudente” y “vuelve a dejar de lado las necesidades de los ciudadanos”, y fija como escollos insalvables cuestiones como la financiación ajena, la venta de suelos o la implantación de la Zona de Bajas Emisiones. Sus concejales, con el portavoz Julio Calvo al frente, aseguran que se abre “un nuevo periodo” en el que el partido quiere dar “una vuelta de tuerca” a la presión sobre el gobierno local y exigir “cambios estructurales muy importantes” en la organización y el gasto del Consistorio.

Desde el equipo de gobierno popular se interpreta el movimiento como una ruptura política que trasciende la negociación presupuestaria y se enmarca en la estrategia nacional de Vox tras tensar también la relación en la comunidad autónoma. La alcaldesa ha insistido en que “Zaragoza tendrá presupuestos” y ha señalado que, si los de Calvo mantienen su rechazo y el Pleno tumba las cuentas, utilizará la moción de confianza para obligar a los grupos a retratarse, ya sea avalando su programa o articulando una alternativa que hoy por hoy parece muy complicada numéricamente.

La ruptura deja un escenario abierto con tres grandes vías: que Vox reconsidere su posición y permita aprobar el presupuesto, que se prorroguen las cuentas vigentes o que la moción de confianza derive en una recomposición de mayorías en el salón de plenos.

Mientras tanto, la oposición de izquierdas observa la batalla entre los socios del bloque conservador con la vista puesta en cómo puede afectar a grandes proyectos de ciudad y a partidas clave en barrios, transporte y servicios públicos en 2026.