Aragón refuerza la prevención de la peste porcina tras abatir 2.796 jabalíes en enero

El Gobierno autonómico destaca el papel de los cazadores y la Federación Aragonesa de Caza en el dispositivo extraordinario para frenar la expansión de la PPA

El Departamento de Agricultura, Ganadería y Alimentación del Gobierno de Aragón ha contabilizado durante el pasado mes de enero un total de 2.796 jabalíes recogidos en toda la Comunidad dentro del dispositivo extraordinario de control de fauna silvestre, una medida impulsada para prevenir la expansión de enfermedades como la peste porcina africana (PPA).

Del total de ejemplares, 579 han sido destinados a autoconsumo, mientras que el resto se ha entregado en los centros de recogida habilitados para la gestión de piezas de caza. El operativo se enmarca en el decreto ley aprobado el pasado mes de diciembre por el Ejecutivo autonómico, que estableció un sistema de compensación económica directa a los cotos de caza para incrementar la presión cinegética sobre el jabalí, considerado el principal vector de transmisión del virus.

La normativa fija un pago de 30 euros por cada jabalí cazado y entregado por los cotos en los centros de recogida, así como una compensación de 25 euros para estos últimos por cada animal gestionado. El objetivo es incentivar la reducción de la población de esta especie y minimizar el riesgo sanitario.

Desde el Departamento de Agricultura se subraya que esta actuación forma parte de la estrategia de prevención diseñada tras la detección de focos de la enfermedad en Cataluña y ante la amenaza que supone para el sector porcino aragonés, que cuenta con más de 4.000 explotaciones.

El Gobierno de Aragón ha querido agradecer expresamente la implicación del colectivo cinegético en este dispositivo. En especial, ha destacado el trabajo de la Federación Aragonesa de Caza, cuya coordinación y esfuerzo han resultado determinantes para el desarrollo de las actuaciones de control.

Con este plan, el Ejecutivo autonómico pretende seguir avanzando en la protección de la cabaña ganadera y en la prevención de riesgos sanitarios que podrían tener un fuerte impacto en la economía agroalimentaria de la Comunidad.