Aragón exige al Gobierno central que acometa cuanto antes el tramo de autovía entre Lanave y Sabiñánigo

Miguel Ángel Arminio, hoy, frente a la Subdelegación del Gobierno en Huesca.S.E.

También pide más celeridad para la conexión de la A-22 con la A-23 en Huesca capital y las variantes de Jaca y Sabiñánigo

Tras las retenciones de más de tres horas acaecidas ayer en el tramo entre Lanave y Sabiñánigo de la N-330, situación que se repite cada vez que hay un puente festivo o cierta afluencia de tráfico hacia las estaciones de esquí del Pirineo, el director general de Carreteras e Infraestructuras del Gobierno de Aragón ha denunciado la falta de compromiso del Gobierno central con las infraestructuras del Estado en la comunidad autónoma, poniendo el foco en estos 8 kilómetros que se convierten recurrentemente en un calvario para miles de conductores.

Para Miguel Ángel Arminio, la situación “es intolerable, no podemos aceptar con resignación los plazos que ha dado el Ministerio de Transportes y Movilidad para ejecutar una obra que ya debería estar hecha hace tiempo y que, según lo anunciado recientemente, no estará finalizada hasta 2029”. Según Arminio, esto provoca “un enfado justificado de los conductores que se ven atrapados en ese cuello de botella por la dejadez del Ministerio”.

El director general de Carreteras e Infraestructuras ha asegurado que “el plazo dado por el Ministerio que dirige Óscar Puente es el resultado de la falta de compromiso del Gobierno de Sánchez con las infraestructuras viarias en Aragón, con unos plazos de ejecución larguísimos que no hacen más que proyectar mala imagen y, sobre todo, incrementan el riesgo de colisión y accidentes en ese tramo”.

Arminio ha asegurado que los informes técnicos concluyen que estos ocho kilómetros de calzada de doble sentido podrían acometerse en un plazo de 30 meses, en lugar de los 60 anunciados por el Ministerio: “De ser así, ese tramo tan conflictivo se convertiría en autovía de aquí a 2026, pero por la dejadez y la falta de inversión necesaria no estará seguramente hasta 2029 y eso significa cinco años más de atascos, retenciones, pérdida de tiempo y peligrosidad para los conductores que circulan por ese tramo cuando hay una cierta afluencia de tráfico. Nos parece inadmisible”, ha concluido Arminio, quien ha dejado caer la posibilidad de que estas retenciones provoquen un efecto indeseado para los intereses turísticos del Pirineo aragonés.

MÁS VELOCIDAD EN OTRAS INVERSIONES

El director general de Carreteras e Infraestructuras ha apuntado también hacia otras inversiones de la provincia de Huesca que sufren retraso por la falta de compromiso inversor del Estado, como son la conexión de la A-22 y la A-23 en Huesca capital, cuya ejecución se ha postergado durante años y que “ahora se encuentran en un ritmo mortecino” y las variantes de Jaca y Sabiñánigo: “La de Jaca ni está ni se la espera y la de Sabiñánigo está en ejecución pero también a un ritmo de ejecución francamente lento”.