El histórico Real Zaragoza consuma el fracaso de su descenso a Primera RFEF tras una sucesión de graves errores

Acto de homenaje Del Real Zaragoza

La caída del club maño a la tercera categoría del fútbol español provoca una catarsis deportiva y un agujero económico de nueve millones

El Real Zaragoza ha firmado una de las páginas más oscuras de su trayectoria tras consumar su descenso a Primera RFEF. Lo que supone una auténtica catástrofe para un club con 94 años de historia y nueve títulos en sus vitrinas no es el resultado de una temporada desafortunada, sino la consecuencia directa de una gestión marcada por el desapego y una cadena de decisiones erróneas durante las últimas cuatro campañas.

La dirección a distancia del presidente Jorge Mas y el silencio del accionista local Juan Forcén han acelerado el hundimiento de una entidad histórica. El nombramiento de directores generales que no han estado a la altura del cargo, directores deportivos y entrenadores de segunda fila, junto a 65 fichajes fallidos, han devaluado la plantilla de forma insostenible hasta certificar la salida del fútbol profesional de la cuarta ciudad de España.

Crisis en el fútbol profesional y el impacto financiero de la pérdida de categoría

La caída a la tercera división del fútbol nacional arrastra consecuencias muy graves para la estabilidad financiera de la entidad. El club sufrirá una merma estimada de ingresos de nueve millones de euros, afectando principalmente a los derechos de televisión —que caen de 6,5 millones a 500.000 euros—, los patrocinios y la masa social de abonados, que esta temporada alcanzó los 23.017 fieles en el Ibercaja Estadio.

Para amortiguar mínimamente este impacto, el Real Zaragoza recibirá del fondo de compensación de LaLiga una ayuda de 1,25 millones de euros, una cantidad insuficiente frente a las necesidades actuales.

Plan de viabilidad y la deuda económica de la entidad

La nueva realidad obliga a una reestructuración profunda. El actual director deportivo, Lalo Arantegui, tendrá que gestionar un licenciamiento general de la plantilla profesional, mientras que el club ya prepara un ERE para el personal no deportivo.

A fecha de 30 de junio de 2025, la deuda neta del Real Zaragoza superaba los 39 millones de euros. Tras el descenso, el convenio de acreedores quedará suspendido por un máximo de cinco años, y la devolución del crédito participativo de CVC se congelará. Además, el alquiler anual de la Nueva Romareda experimentará una notable reducción, pasando de 1,1 millones a 275.000 euros.

A pesar del escenario de crisis, el consejero Juan Forcén ha asegurado que el futuro de la sociedad anónima deportiva está garantizado y que el grupo inversor mantendrá sus compromisos económicos con el nuevo estadio para los próximos años. El club afronta ahora el reto histórico de regenerarse desde el fútbol de barro.