El Ayuntamiento activa cuatro planes centrados en renovar tuberías, detectar fugas, revisar hidrantes y digitalizar el sistema con el objetivo de mejorar la calidad del suministro, aumentar la eficiencia y garantizar la sostenibilidad ambiental y económica del servicio.
Zaragoza ha puesto en marcha una estrategia integral para modernizar su red municipal de distribución de agua potable, un entramado subterráneo de 1.297,4 kilómetros de conducciones que abastece a la ciudad. El objetivo del plan es mejorar la prestación del servicio en términos de calidad, eficiencia y sostenibilidad, a través de actuaciones que combinan renovación de infraestructuras, control técnico y digitalización del sistema.
El consejero de Urbanismo, Infraestructuras, Energía y Vivienda, Víctor Serrano, ha subrayado la ambición de una iniciativa que pretende actualizar una infraestructura “invisible pero esencial”. Según ha señalado, existe “una ciudad bajo nuestros pies que trabaja en silencio las 24 horas del día para garantizar uno de los servicios más básicos: que al abrir el grifo salga agua de calidad y con suficiente caudal”.
Serrano ha reconocido que la red de conducciones ha sido durante años una infraestructura poco priorizada en las inversiones públicas, lo que ha derivado en el envejecimiento de materiales en determinadas zonas. “Invertir en lo que no se ve siempre es complicado, pero es una responsabilidad”, ha afirmado, destacando que el actual Gobierno municipal busca revertir esa situación mediante una estrategia global basada en cuatro planes concretos ejecutados por los trabajadores del Ciclo Integral del Agua.
El recorrido del abastecimiento comienza en las captaciones de Yesa, el Canal Imperial o el Ebro, y continúa hasta la Estación de Tratamiento de Agua Potable (ETAP) de Casablanca, donde el agua se potabiliza antes de distribuirse por la red urbana. En 2025 Zaragoza consumió 63 millones de metros cúbicos de agua, en su mayoría procedentes del Pirineo, y el Ayuntamiento aspira a consolidar en 2026 que el 90% del suministro tenga origen en Yesa.
La inversión municipal en distribución de agua ha pasado de 6,7 millones de euros en 2025 a 7,3 millones en 2026, un incremento destinado a reforzar el mantenimiento y la mejora de la red.
Renovación de tuberías
El primer eje de actuación se centra en la sustitución progresiva de conducciones antiguas. Del total de la red, 192,3 kilómetros corresponden a la red arterial y 1.105,1 kilómetros a la red de distribución. Actualmente, un 75% del sistema cuenta con materiales considerados adecuados —como fundición dúctil o plásticos—, pero el Ayuntamiento pretende elevar esa proporción al 80% antes de 2031 mediante la reducción de tuberías de fibrocemento, hormigón armado o fundición gris.
La renovación se integra en las obras de reforma de calles y se complementa con inversiones específicas que rondan los 10 millones de euros, especialmente en la red arterial, cuyas averías pueden afectar a un mayor número de usuarios.
Localización activa de fugas
El segundo plan se orienta a reducir las pérdidas de agua mediante la detección temprana de fugas ocultas. Más de 380 actuaciones con sensores y técnicas de auscultación han permitido revisar 18 zonas de la ciudad, localizar 120 fugas y proceder a su reparación.
Este trabajo se desarrolla de forma paralela a las tareas habituales de emergencia y mantenimiento, con especial implicación de la Unidad de Guardallaves, encargada de la supervisión del sistema.
Inspección de hidrantes
La red municipal cuenta con 3.101 hidrantes, de los cuales 2.817 están destinados a servicios contra incendios y 284 a usos generales por empresas de servicios públicos. Entre julio de 2024 y diciembre de 2025 se revisó la totalidad de estas instalaciones, detectándose 225 unidades que requirieron reparación.
Las próximas actuaciones incluirán la incorporación del inventario de hidrantes particulares al Sistema de Información Geográfica municipal y nuevas inspecciones periódicas para asegurar su correcto funcionamiento.
Sectorización y digitalización
El cuarto eje apuesta por la prevención y la gestión inteligente de la red mediante la digitalización. El proyecto Digitaliza, desarrollado junto a Ecociudad y financiado parcialmente por fondos europeos PERTE, ha permitido a Zaragoza recibir 7,4 millones de euros para implantar sensórica, telelectura y sistemas de análisis de datos.
La ciudad avanza en la división del sistema en 102 sectores que faciliten el control del suministro; actualmente ya funcionan 58, de los cuales 20 se han ejecutado gracias a este programa. Con una inversión superior a 4,5 millones de euros, se han incorporado puntos de control hidráulico y de calidad, inspeccionado cerca de 9.000 instalaciones domiciliarias, desarrollado software para analizar pérdidas y extendido la telelectura de contadores electrónicos.
Los próximos pasos se centran en consolidar la plataforma digital de gestión, integrar los datos generados por la red y mejorar la monitorización de consumos en tiempo real.
Con esta estrategia, el Ayuntamiento pretende asegurar la fiabilidad del abastecimiento en una ciudad que crece y que exige infraestructuras resilientes. Una apuesta que, lejos de ser visible en superficie, se juega bajo tierra y que busca garantizar que el gesto cotidiano de abrir el grifo continúe siendo sinónimo de seguridad y calidad para los ciudadanos.
