La subasta de dos ejemplares excepcionales de Tuber melanosporum se convirtió en uno de los momentos más intensos del congreso gastronómico
Madrid Fusión se rindió este martes no solo al aroma inconfundible de la trufa negra de Teruel, sino también a la emoción y a la solidaridad. La subasta de dos ejemplares excepcionales de Tuber melanosporum se convirtió en uno de los momentos más intensos del congreso gastronómico, al recaudar 15.000 euros que serán donados íntegramente a las víctimas de la tragedia ferroviaria de Adamuz, en Córdoba.
La escena tuvo lugar durante la segunda jornada del certamen, en la que Aragón ejerce como comunidad invitada. La subasta estuvo amadrinada por la actriz oscense Itziar Miranda, natural de Estadilla y recién nombrada cofrade de la Trufa Negra de Teruel, quien anunció el destino solidario de la recaudación entre un largo aplauso del público. Las dos trufas alcanzaron los 6.000 y los 9.000 euros respectivamente, cifras que hablan tanto del valor del producto como del compromiso colectivo.
Fue un gesto cargado de simbolismo: gastronomía de excelencia al servicio de una causa humana. La trufa negra, emblema del campo aragonés, demostró que su fuerza va más allá del plato y que también puede convertirse en vehículo de apoyo y memoria.
Aragón, líder mundial en producción de trufa negra con casi 11.000 hectáreas cultivadas y Teruel como epicentro, reivindicó así su papel como motor económico, social y emocional del medio rural. Un producto que es ciencia, territorio y futuro, pero que en Madrid Fusión se transformó también en solidaridad.
La jornada se había iniciado con la cata-maridaje “Aragón escondido: garnachas de Viñadores”, dirigida por el enólogo y Master of Wine Fernando Mora, junto al chef Tonino Valiente, del restaurante Tatau, con estrella Michelin. Una experiencia que puso en valor la garnacha aragonesa —de Calatayud, Borja y Cariñena— como un vino honesto, expresivo y profundamente ligado al paisaje.
Entre copas, trufas y aplausos, Aragón dejó en Madrid Fusión algo más que sabor: dejó huella.
