Agentes de Participación Ciudadana visitan los colegios mayores para hablar de alcohol, drogas, relaciones personales y control a través de la tecnología
Con el comienzo del curso universitario y la llegada de nuevos estudiantes a Zaragoza, agentes de Participación Ciudadana de la Policía Nacional se acercan a los colegios mayores para ofrecer información y consejos sobre algunas de las situaciones que los jóvenes pueden encontrarse durante sus primeros meses fuera de casa.
Entre ellas se encuentran las tradicionales novatadas. Actualmente ya no son habituales los grandes actos multitudinarios que se producían años atrás, y la mayoría de los casos se reduce a situaciones o conflictos más puntuales. Sin embargo, resulta importante explicar a los estudiantes dónde están los límites y, especialmente, las consecuencias que puede tener una conducta que comienza aparentemente como una broma.
Las novatadas surgieron tradicionalmente como una especie de rito de iniciación mediante el que estudiantes de cursos superiores gastaban bromas a quienes comenzaban su primer año. El problema aparece cuando esa supuesta diversión provoca en otra persona miedo, culpa o vergüenza, especialmente en un momento en el que muchos jóvenes llegan a una nueva ciudad, comienzan una etapa desconocida y buscan integrarse en un nuevo grupo.
Las consecuencias pueden ir desde medidas disciplinarias dentro del propio colegio mayor o residencia hasta responsabilidades universitarias o incluso penales, dependiendo de los hechos. La Ley 3/2022 de convivencia universitaria considera falta muy grave aquellas novatadas o actuaciones vejatorias físicas o psicológicas que supongan un grave menoscabo para la dignidad, y contempla, para el estudiantado de las universidades públicas, sanciones que pueden alcanzar la expulsión temporal de la universidad.
Alcohol y drogas durante los primeros años de universidad
Otro de los asuntos que se aborda habitualmente en estas charlas es el consumo de alcohol y sustancias estupefacientes, especialmente asociado al ocio nocturno durante los primeros años de carrera.
Además de explicar sus riesgos para la salud y la seguridad personal, los agentes ofrecen pautas sencillas para reducir situaciones de riesgo, como salir acompañado, permanecer con el grupo, desplazarse por calles transitadas e iluminadas y evitar que una persona en malas condiciones regrese sola.
También se informa sobre las posibles consecuencias administrativas. La Ley Orgánica 4/2015 de protección de la seguridad ciudadana considera infracción grave el consumo o la tenencia ilícita de drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias psicotrópicas en lugares o vías públicas, con multas que pueden oscilar entre 601 y 30.000 euros.
Redes sociales, smartphones e inteligencia artificial
Buena parte de los conflictos de convivencia entre jóvenes se trasladan actualmente también al teléfono móvil. Suplantaciones de identidad, creación de stickers para ridiculizar a compañeros, insultos, amenazas, coacciones o la difusión sin consentimiento de imágenes íntimas son algunas de las situaciones sobre las que la Policía Nacional trabaja con los estudiantes.
A estas posibilidades se suma ahora la inteligencia artificial, capaz de modificar fotografías, generar imágenes o vídeos falsos y reproducir voces con un elevado grado de realismo. La herramienta no constituye el problema por sí misma, pero su utilización para humillar, engañar, acosar o perjudicar a otra persona puede tener consecuencias que trasciendan una simple broma.
También existen comportamientos que, sin comenzar necesariamente como una conducta delictiva, pueden terminar afectando a las relaciones personales. Es el caso de compartir de forma permanente la ubicación en tiempo real con parejas o grupos de amigos.
Esta funcionalidad puede resultar útil en determinadas circunstancias, pero también puede convertirse en una herramienta de control. INCIBE identifica precisamente la exigencia de conocer continuamente dónde se encuentra la pareja, o pedirle que comparta su ubicación, como una de las manifestaciones del denominado cibercontrol. La geolocalización permanente supone además compartir información sobre movimientos, lugares frecuentados y rutinas personales.
Desde la Policía Nacional se aconseja que compartir la ubicación sea siempre una decisión voluntaria y puntual, y nunca una exigencia dentro de una pareja o un grupo de amigos.
Los estudiantes cuentan además con recursos dentro de las propias universidades a los que pueden acudir cuando surge algún problema. En la Universidad de Zaragoza funcionan, entre otros servicios, la Oficina Universitaria de Atención a la Diversidad (OUAD), que ofrece orientación y apoyo ante situaciones relacionadas con inclusión y discriminación, y la Oficina de Prevención y Respuesta ante el Acoso (OPRA), encargada de la prevención, el asesoramiento y el acompañamiento ante determinadas situaciones de acoso.
