La lluvia no impide disfrutar de San Valero

La alcaldesa, durante el reparto del roscón

Zaragoza celebra el Día de San Valero envuelta en tradición, música y espectáculos familiares

La lluvia que ha acompañado buena parte de la jornada no ha logrado empañar el espíritu festivo de Zaragoza en el Día de su patrón, San Valero. Miles de zaragozanos y visitantes han vuelto a tomar el centro de la ciudad para disfrutar de una celebración marcada por la tradición, la música y las actividades familiares, con epicentro en la Plaza del Pilar, que desde primera hora de la mañana ha sido un hervidero de público y ambiente festivo.

La alcaldesa de Zaragoza, Natalia Chueca, ha participado, como es habitual, en los principales actos del día, comenzando por el reparto del tradicional roscón gigante, que cada 29 de enero marca el inicio oficial de la programación y que, un año más, se ha realizado en colaboración con El Periódico de Aragón. A pesar de las precipitaciones, los asistentes han aguardado pacientemente su turno, demostrando que el arraigo de esta cita supera cualquier contratiempo meteorológico.

Tras el reparto del roscón, el Ayuntamiento de Zaragoza ha abierto sus puertas para las visitas guiadas, en cuya primera ronda ha estado presente la propia alcaldesa. Estas visitas, algunas de ellas teatralizadas, se prolongarán hasta las 20.00 horas, permitiendo a vecinos y turistas conocer el interior del Consistorio en una jornada de puertas abiertas muy concurrida.

“Celebrar este día en honor a San Valero se remonta al siglo XII”, ha recordado Chueca. “De una manera festiva y social hemos querido compartir esta festividad con los zaragozanos. Hemos repartido roscón y se han organizado actos, por primera vez, a lo largo de cinco días, para honrar a nuestro patrón. Nuestro objetivo es que los zaragozanos puedan disfrutar de la fiesta hasta el próximo domingo”, ha subrayado la alcaldesa.

La programación institucional ha continuado con una recepción a los voluntarios de Zaragoza, quienes han compartido chocolate y roscón junto al consejero de Participación Ciudadana, Alfonso Mendoza. En total, 110 personas colaboran de forma desinteresada durante estos cinco días de celebraciones, desempeñando un papel clave en el buen desarrollo de los actos.

Posteriormente, los miembros de la Corporación Municipal han asistido a la misa estacional en La Seo, presidida por el arzobispo Carlos Escribano, seguida de la procesión por el interior del templo. Ya de regreso a la Plaza del Pilar, y en colaboración con ECOS y la Asociación de Floristas de Aragón, se ha presentado la bandera floral de Zaragoza, una alfombra de ocho metros de largo situada a los pies de la Basílica del Pilar. La jornada ha mantenido también su vertiente solidaria con el reparto del roscón en la Casa Amparo.

La oferta cultural y de ocio ha sido amplia y diversa. Los museos municipales han abierto sus puertas de forma gratuita, tanto en horario de mañana como de tarde, incluyendo la Ruta de Caesaraugusta y el Museo del Fuego y de los Bomberos. A ello se han sumado actividades infantiles como el León Garganchón y el Tragachicos, además de las actuaciones musicales, la Comparsa de Gigantes y Cabezudos y las tradicionales jotas en la Fuente de la Hispanidad.

El programa FestiValero ha vuelto a llenar de música distintos puntos del Casco Histórico con actuaciones en la Plaza del Justicia y la Plaza del Pilar, mientras que espectáculos infantiles y conciertos han completado una agenda pensada para todos los públicos. El broche cultural de la jornada lo ha puesto la Toronto Symphony Orchestra en la Sala Mozart del Auditorio de Zaragoza Princesa Leonor, dentro de la Temporada de Grandes Conciertos.

La celebración, que se prolongará hasta el domingo, arrancó este miércoles con la Ronda del Gallo y diferentes propuestas teatrales y humorísticas, consolidando una programación de cinco días que busca reforzar el carácter popular y participativo de las fiestas del patrón.

Así, ni la lluvia ni el frío han conseguido frenar el pulso festivo de Zaragoza, que ha vuelto a demostrar que el Día de San Valero es mucho más que una tradición: es una cita colectiva que une a la ciudad en torno a su historia, su cultura y su identidad.