La gripe sigue a la baja en Aragón, pero mantiene a la comunidad en nivel 2 de riesgo

La gripe sigue a la baja en Aragón, pero mantiene a la comunidad en nivel 2 de riesgo

La incidencia de la gripe en Aragón continúa su tendencia descendente, según los últimos datos correspondientes a la semana epidemiológica 3, comprendida entre el 12 y el 18 de enero de 2026. En ese periodo, la tasa se ha situado en 69,5 casos por 100.000 habitantes en el conjunto de la comunidad autónoma, lo que supone un nuevo descenso respecto a la semana anterior, cuando se registraban 91,7 casos.

Pese a esta evolución favorable, la incidencia sigue por encima del umbral epidémico autonómico, establecido en 59,6 casos por 100.000 habitantes, motivo por el cual Aragón se mantiene en el nivel 2 de riesgo, de acuerdo con el protocolo del Gobierno de Aragón frente a la gripe.

El descenso se ha registrado de forma generalizada en las tres provincias. Zaragoza presenta una incidencia de 73,89 casos por 100.000 habitantes, mientras que en Teruel la tasa se sitúa en 59,02 casos y en Huesca desciende hasta los 54,1 casos por 100.000 habitantes, siendo esta última la única provincia ya por debajo del umbral epidémico.

En este escenario, el Departamento de Sanidad mantiene activas las medidas de prevención, con especial énfasis en la vacunación como principal herramienta para reducir las complicaciones y los ingresos hospitalarios, especialmente entre los colectivos más vulnerables.

Asimismo, continúa en vigor la orden del consejero de Sanidad, José Luis Bancalero Flores, publicada el pasado 26 de noviembre de 2025 en el Boletín Oficial de Aragón, relativa al uso de mascarillas. Esta medida establece la obligatoriedad de su uso para los profesionales de centros sanitarios y sociosanitarios y recomienda encarecidamente su utilización por parte de las personas usuarias. Para la población general, se aconseja llevar mascarilla en espacios cerrados con aglomeraciones.

Desde Sanidad se insiste también en la importancia de mantener hábitos básicos de prevención, como la higiene frecuente de manos, la ventilación adecuada de los espacios cerrados, el uso de mascarilla en caso de síntomas respiratorios y la reducción de contactos sociales cuando sea posible, con el objetivo de proteger a las personas más vulnerables y consolidar la tendencia a la baja de la enfermedad.