La crecida del río Ebro llega a Zaragoza sin incidencias graves

El caudal alcanza los 1.500 metros cúbicos por segundo a su paso por la capital aragonesa y se estabilizará hasta el viernes, según la Confederación Hidrográfica del Ebro. El Ayuntamiento activa el Plan Municipal de Emergencias en nivel naranja y refuerza el control en los puntos sensibles de la ribera

La crecida del río Ebro ha alcanzado este martes Zaragoza con un caudal de 1.500 metros cúbicos por segundo, una cifra que, según las previsiones de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE), se mantendrá estable hasta el viernes. Pese al volumen de agua, la avenida no ha provocado afecciones importantes en la ciudad, más allá del desalojo preventivo de la urbanización Torre Urzáiz.

Desde el Ayuntamiento se insiste en un mensaje de tranquilidad, aunque acompañado de una “vigilancia permanente” en las zonas más sensibles próximas a la ribera. La concejal delegada de Bomberos y Protección Civil, Ruth Bravo, junto al jefe de Bomberos, Eduardo Sánchez, ha supervisado este martes varios puntos, entre ellos el aparcamiento situado junto al Teatro Arbolé, en el Parque del Agua, que ha sido cerrado y balizado para evitar el estacionamiento de vehículos.

“De momento, tranquilidad, aunque con vigilancia permanente de los puntos críticos. A priori, no va a haber ningún problema grave”, ha señalado Bravo, recordando que el Consistorio comenzó a preparar el dispositivo durante el fin de semana ante el pronóstico de la CHE. Las actuaciones incluyeron la revisión de riberas, señalización de caminos y control de motas para minimizar el impacto de la crecida, que no alcanza el nivel de extraordinaria.

Tras la reunión del gabinete de crisis celebrada en el parque 1 de Bomberos y presidida por la alcaldesa, Natalia Chueca, el Ayuntamiento activó el Plan Municipal de Emergencias en nivel naranja desde este lunes 16 de febrero y, en principio, hasta el sábado 21, cuando se espera un descenso progresivo del caudal.

Desalojo preventivo en Torre Urzáiz

La urbanización Torre Urzáiz ha sido el punto más afectado. A partir de los 1.467 metros cúbicos por segundo comienzan a registrarse problemas en esta zona, por lo que se ordenó su desalojo preventivo. Agentes de la Policía Local y personal de Servicios Sociales informaron a los vecinos casa por casa y la evacuación se completó en la tarde del lunes.

Solo un matrimonio de 70 años solicitó alojamiento municipal y ha sido reubicado en un hostal de la ciudad. La Policía Local mantendrá vigilancia permanente en la urbanización hasta que los residentes puedan regresar con seguridad.

También se han revisado puntos donde pernoctan personas sin hogar, como el entorno del puente de la Almozara, el paseo de la Igualdad —frente al Parque San Pablo— y las inmediaciones del club Náutico. Desde Servicios Sociales se ofreció alojamiento en el albergue municipal, aunque las personas localizadas optaron por trasladarse por sus propios medios a zonas más alejadas del cauce.

Caminos cerrados y motas revisadas

Por prevención, se ha cortado el camino de La Alfranca y el acceso al Galacho de Juslibol por sus dos entradas —desde Juslibol y desde Alfocea—, además del parking sur del Parque del Agua, junto al Teatro Arbolé. También permanece cerrado el camino de Cachero, mientras que el de Monzalbarba sigue abierto.

Las motas de La Almozara, Alfocea y Monzalbarba han sido inspeccionadas sin que se hayan detectado filtraciones o daños relevantes. Tampoco se han registrado incidencias en el Parque del Agua, el Parque Deportivo Ebro, los huertos del Ebro ni en el entorno del puente del Tercer Milenio o la ronda Norte.

Como medida preventiva, se ha desconectado la depuradora de La Cartuja para proteger su proceso biológico.

El jefe de Bomberos ha subrayado que, aunque el caudal es elevado, la velocidad del agua es lenta y la capacidad de arrastre reducida, lo que disminuye el riesgo. “Vamos a estar vigilantes por si el pronóstico cambia y revisando constantemente las motas”, ha indicado.

Recomendaciones a la ciudadanía

El Ayuntamiento recomienda evitar acercarse a las riberas, no estacionar vehículos en zonas inundables y respetar en todo momento las indicaciones de Policía y Protección Civil, así como las áreas balizadas.

El Consistorio irá modulando el Plan de Emergencias en función de la evolución del caudal y en coordinación con la Confederación Hidrográfica del Ebro y el Gobierno de Aragón. Por el momento, el mensaje oficial es claro: calma, seguimiento constante y prevención para garantizar que la crecida transcurra sin consecuencias graves para la ciudad.