En un ambiente marcado por la alegría y la emoción, miles de zaragozanos y visitantes han llenado la plaza a los pies de la Basílica del Pilar, aprovechando el buen tiempo para acompañar este acto cargado de simbolismo. Las mantillas blancas, los claveles del mismo color y la luminosidad de la mañana han contribuido a crear una estampa especialmente alegre, reflejo del carácter festivo y esperanzador de esta jornada.
El sonido de los tambores y bombos, junto con la música de las jotas, ha envuelto el encuentro entre las imágenes, en una fusión única de tradición, devoción y cultura popular que define la identidad de la ciudad.
La alcaldesa ha destacado «la extraordinaria participación ciudadana y el ambiente de convivencia que se ha vivido en toda la Semana Santa», subrayando que «Zaragoza ha vuelto a demostrar su profunda fe, el arraigo de sus tradiciones y la riqueza de su patrimonio cultural».
Con esta procesión de la Hermandad de Cristo Resucitado se pone el broche final a una Semana Santa en la que, pese a la presencia del fuerte cierzo en varios momentos, la ciudadanía ha salido a la calle para acompañar las procesiones y mantener viva una celebración que forma parte esencial de la historia y el sentir colectivo de la ciudad.
El Encuentro glorioso cierra así unos días intensos en los que Zaragoza se ha mostrado, una vez más, como un referente de tradición, participación y hospitalidad.

