La actividad ha caído un 30%, lo que se traduce en 64 trenes menos desde el siniestro en la vía a su paso por Gelida
El Ayuntamiento de Zaragoza ha elevado este lunes el tono frente al Gobierno de España por las graves consecuencias que el colapso ferroviario en Cataluña está teniendo sobre la economía aragonesa y, en especial, sobre la Terminal Marítima de Zaragoza (TMZ), uno de los principales nodos logísticos del noreste peninsular.
El consejero de Presidencia del consistorio, Ángel Lorén, acompañado por el gerente de la TMZ, Ramón Adé, ha denunciado en rueda de prensa que la infraestructura zaragozana ha dejado de recibir y expedir alrededor de 64 trenes de mercancías desde el siniestro ocurrido en la línea ferroviaria a su paso por Gelida (Barcelona). Un parón que, según han explicado, provocó durante una semana una caída del 100% de la actividad y que, aunque se ha iniciado una tímida recuperación, mantiene todavía una reducción cercana al 30%.
Lorén ha anunciado además el envío de una carta al ministro de Transportes, Óscar Puente, para exigir explicaciones y responsabilidades políticas. A su juicio, los datos ponen de manifiesto “la extrema fragilidad del sistema ferroviario” y la dependencia de Aragón de unas infraestructuras que “se colapsan ante cualquier incidente y carecen de alternativas eficaces”.
La circulación ferroviaria comenzó a reactivarse parcialmente a finales de la pasada semana gracias al desvío por la línea de la costa, que discurre por Vilanova i la Geltrú. No obstante, se trata de una solución claramente insuficiente, ya que esa vía soporta un elevado tráfico de Rodalies y presenta limitaciones de tonelaje y de horario —solo permite el paso de trenes de mercancías por la noche—, lo que reduce drásticamente su capacidad. Mientras la línea interior de Gelida continúa cortada, este corredor actúa únicamente como una válvula de escape para evitar la paralización total del sistema.
Las restricciones han obligado, además, a desviar parte de las mercancías al transporte por carretera, con el consiguiente incremento de costes, pérdida de competitividad para las empresas aragonesas y un mayor impacto ambiental.
“El verdadero problema no es solo lo que está pasando en Cataluña, sino que Aragón vuelve a pagar la falta de previsión del Gobierno de España”, ha advertido Lorén, quien ha subrayado que el colapso del corredor ferroviario con el Mediterráneo supone un golpe directo al papel estratégico de la comunidad como plataforma logística. A esta situación se suma, además, el cierre por obras de los corredores de Madrid y Valencia, lo que deja a Aragón con conexión ferroviaria de mercancías únicamente con el puerto de Bilbao y de forma muy limitada con Barcelona.
En este contexto, el consejero municipal ha señalado directamente al ministro Óscar Puente como máximo responsable político. “La gestión del ministro Puente es un desastre tanto en mercancías como en pasajeros. La sucesión de colapsos, accidentes y fallos en la red demuestra una incompetencia grave”, ha afirmado, recordando episodios recientes como los accidentes de Adamuz y Gelida.
“España no puede permitirse un ministro que acumula colapsos, accidentes y caos ferroviario. Óscar Puente debería asumir responsabilidades políticas y dimitir”, ha insistido.
Desde el Ayuntamiento de Zaragoza se reclama al Gobierno central un plan urgente de inversiones, mantenimiento y modernización de la red ferroviaria, así como garantías de fiabilidad en los corredores estratégicos que conectan Aragón con los grandes puertos y mercados.
“Necesitamos infraestructuras del siglo XXI, alternativas reales y una política ferroviaria seria. Aragón no puede seguir pagando el precio de la improvisación del Gobierno central”, ha concluido Lorén.
